Mostrando entradas con la etiqueta 3. Estudios de arte tradicional peruano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 3. Estudios de arte tradicional peruano. Mostrar todas las entradas

9/6/11

Del Amaru al Toro


Con tu collar de rocotos / naces del horno, / toro, toro.


Antonio Cisneros



INDICE



* Presentación
* Bibliografía
* Del Amaru al Toro
* Cómo empezó la historia del famoso torito
* El toro indio de José María Arguedas
* Del Amaru al Toro
* El toro en las leyendas y los cuentos peruanos
* Rituales ganaderos en la tradición peruana
* Festividades ganaderas
* Tradiciones alfareras meseteñas
* Fiestas en Santiago de Pupuja
* Simón Roque: Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana
* Testimonios: Mariano Choquehuanca
* Testimonios: Concepción Roque


Fuente:
Fedora Martínez. Del Amaru al Toro. Instituto Nacional de Cultura. Lima, 2009.

7/10/10

Cruces de camino

Chincha: por la ruta de las cruces


A las siete de la mañana del 11 de abril nos reunimos en el estacionamiento para partir a Chincha. Walter Hupiú revisaba sus cámaras fotográficas; nuestra guía era el libro Las cruces de Chincha, de Francisco Iriarte Brenner, publicado en 1974. Sólo disponíamos de un día y aun con la camioneta del Instituto Nacional de Cultura sabíamos que no cubriríamos las 30 cruces registradas. ¿Qué cambios encontraríamos entre el texto de Iriarte y nuestra fugaz visita? Habían pasado 33 años.

Ya en el distrito de Grocio Prado nos desviamos de la panamericana Sur y subimos por una trocha carrozable. Encontramos galpones de aves sin uso y -en medio de la pampa- tres urnas modernas con sus cruces, semejantes a las que hay en las carreteras para indicar un fatal accidente. Un lugareño nos contó el asesinato de una familia; el auto con los cadáveres fue encontrado allí, terrible suceso ocurrido en el 2000. Fue nuestro primer encuentro con las cruces chinchanas. Por la disposición de las urnas, la pampa desplegaba su enorme aridez en el anverso y al reverso la vastedad el mar. Así - vida y muerte- el chinchano se nutre de su entorno natural: feraces valles lindan con sedientos espacios y los caminos, que no alcanzan el agua y no están asfaltados, levantan su inútil polvareda. De cara a ese contradictorio paisaje, está el mar, aquel que se convierte en la mar de los pescadores artesanales, la Qochamama.

Avanzamos por la panamericana y, a la vera, vemos una cruz de camino; detrás, una capilla. Este lugar es conocido como Salto de la Liza. La peana de la cruz deletrea una dedicatoria:

1839 – 23 de julio – 1939
Recuerdo de las misiones efectuadas en Chincha Alta
por los padres misioneros de la V Orden Franciscana
conmemorando el centenario de la santa muerte del venerado
Fr. Ramón Rojas (Padre Guatemala)

Recordé que en el Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú tenemos una pequeña cruz de madera atribuida al Padre Guatemala . José Ramón de Jesús María yace hoy en la iglesia de la Merced de Ica y es tenido por personaje valioso en la difusión de la fe católica en el Perú. Francisco Iriarte señala que esta cruz es la más antigua de la zona por la fecha que consigna :

“Se atribuye su erección a obra de Fray Ramón Rojas, el famoso Padre Guatemala, que según la tradición habría vivido en una pequeña casita cercana, señalándose, en forma inequívoca que su construcción se remonta el 23 de julio de 1839. Al lado de la cruz que comentamos se ha construido una pequeña capilla con una imagen del mismo Padre Guatemala que tiene muchos devotos en la zona del distrito de Sunampe. La cruz es cuidada por una Cofradía y es mantenida siempre en estado bastante cuidado; recientemente, en el transcurso de 1973, ha sido objeto de un retoque habiéndose repintado tanto la capillita como la peana de la cruz con un color azul intenso que contrasta con el color grisáceo general de la cruz misma. Se trata, en consecuencia del crucifijo publico de más antiguo fechado comparable”

En la provincia de Chincha Alta hay registro de dos cruces, una en el cementerio y otra a la entrada del distrito de Pueblo Nuevo, por el estadio. En el estudio de Iriarte Brener hay una detallada descripción de treinta cruces, de las cuales sólo dos carecen de los símbolos de la Pasión: sol, luna, lanza, esponja, jarra, escalera, clavos, martillo, tenazas, gallo, dados, siglas INRI y SPQR, paño de la Verónica, corona de espinas, túnica, sudario, trompeta, balanza, espada, calavera y tibias, corazón, cáliz, escabel, soga, bolso de los denarios, columna trunca, látigo, rayo, segueta, guante o mano, paloma, libro, corona real, palma, cuerno, farola… Son íconos de preciso significado, sin embargo, no son colocados todos a la vez. Los cofrades a cargo de la cruz establecen las prioridades. Iriarte cruzó la información para cada uno de estos símbolos en las 30 cruces chinchanas. Estableció que sólo una de ellas llevaba 29 elementos: La Centinela.

Veintiún cruces llevan entre 16 y 29 símbolos. Hay dos cruces que no tienen elementos de la Pasión: la cruz de Portachuelo y la cruz del cerro Chinchaycamac; dato interesante porque ambas se hallan entre los 200 y 300 msnm y son -de las cruces estudias por Iriarte Brenner- las colocadas a mayor altura.

Los símbolos de mayor uso son: corazón (16), tibias (16), tenazas (18), trompeta (18), sudario (19), vestido o hábito (20), jarra (20), cáliz (21), bolsa con las 30 monedas (21), esponja (21), dados (21), luna (23), lanza (23), martillo (23), gallo (23), sol (24), escaleras (25), sigla INRI (25), Paño de la Verónica (25).

Los elementos de la pasión menos usados son el rayo, el cuerno, la palma, la segueta, la corona real, la paloma. Con más uso: la soga (9), el escabel (7), la calavera (9), la balanza (11), la columna (12), los clavos (12), la corona de espinas (13), el látigo (14), el guante o mano (14), la espada (15), sigla SPQR (15). Mientras observo el cuadro de cruces chinchanas y símbolos de la Pasión presentado por Iriarte deduzco una serie de hipótesis resultado del inventario y registro. No hay duda que cualquier investigación sobre cruces deberá tener como referencia este importante libro.

Nos dirigimos al Carmen, estamos en la disyuntiva de desviarnos a San José o a La Estrella de El Guayabo. Decidimos por la segunda opción. Nos perdemos de un caso especial: la cruz grande y la cruz chica de San José. Por los datos de Francisco Iriarte, ambas se hallan juntas, una delante de la otra. Hay 20 elementos de la Pasión en la cruz grande. La chica tiene 6 símbolos: sigla INRI, gallo, paño de la Verónica, sudario, tenazas, biblia.

Si la cruz grande tiene todos los elementos necesarios para los cofrades de San José. La pequeña ofrece los elementos esenciales: la burla de la sigla, el gallo que recuerda la cobardía, el paño de la compasión y afecto que materializa el rostro de Cristo, el sudario establece la humanidad de Cristo: su muerte y descendimiento. Finalmente, si el objeto que Iriarte Brenner, con duda, coloca como Biblia es cierto, confirma el verbo, la palabra.

Con la decisión tomada, nos dirigimos a La Estrella. Fue seleccionada porque de acuerdo a la información de Francisco Iriarte está sobre una huaca, junto a la capilla, dentro del poblado. También nos atrae la noticia que en la cruz está colocada la mano de Fátima. Hipótesis sumamente atractiva: Jesús fue golpeado con manoplas en el interrogatorio en el palacio de Caifás y este acontecimiento es graficado en la cruz de la Pasión por una mano, manopla o guantelete. Francisco Iriarte sostiene la interesante versión de que por influencia musulmana se introduce la mano de Fátima como uno más de esos símbolos en la cruz. La busca bibliográfica me llevó al relato La mano de Fátima, de Velázquez Cabrera. Un pasaje del cuento relata las peripecias del protagonista buscando esa mano en el Guayabo, Chincha; que finalmente no halló:

“El camino hace una curva pronunciada y allí, silueteada por el sol de mediodía, veo la cruz de camino en su torpe peana de cal. Sol, luna, gallo, lanza, escalera, clavos y martillo, tenaza y dados de madera pintarrajeada y, en los extremos del travesaño horizontal, lo que Iriarte sugería como ‘la mano de Fátima’: unas tablillas recortadas en forma de guante y suspendidas en actitud de susto. Casi podría decirse que en posición de bailar un festejo… Esta mano, con sus cinco dedos rectos hacia arriba, no puede ser la mano de Fátima… ¿Quién la había confundido? Alguien aleccionado por la facilidad de alguna enciclopedia había encontrado la mano fatiha, la mano ‘iniciadora’ que recuerda los cinco (hamza) pilares del Islam: el juicio final, la oración, la limosna, el ayuno, la peregrinación, y la había confundido con el hermoso llamador de hierro o bronce en las puertas de toda casa hospitalaria… Desilusionado, vuelvo a mi trabajo diario. Si tan siquiera hubiera visto la mano no danzante sino en un mohín de súplica… Dice Iriarte Brenner: “El guante, quizá una introducción de elementos de creencias mahometanas, si es que resultare ser interpretación de la mano de Fátima…” No. No es esta la mano que busco. Pero no puedo dejar de pensar en esta mano falsa que viene a imponer sus dogmas y a usurpar el sitio de la otra, la que pide hospedaje, la del mendrugo de pan y el abrigo del frío, la de aquel mal rincón y la almohada de piedra, la del vaso de agua en la mano, no en la cara…la del consuelo en la aflicción…”

La mano reportada por Francisco Iriarte había cambiado. El 2007, vimos dos manos en ambos extremos del stauros (patibulum), el madero horizontal, flanqueando el paño central de la Verónica, ya transformada en una expresiva talla en madera del rostro de Cristo, apoyada en el ensanchado extremo superior del stipes, madero vertical. Así, la posición de las manos y la cabeza desarrollan una estampa menos trágica.

En Lurinchicha, la cruz se halla en un montículo frente a una hermosa y extensa playa en la que desemboca un cauce del río Matagente. Las manos de la cruz corresponden a la prolongación del madero horizontal, provocando otra atmósfera diferente a la cruz de La Estrella. Para llegar a esta cruz lurinchinchana hay que subir un trecho y, ya en lo alto, aparece ella acogedora. La teología inconsciente de su piedad cotidiana pareciera destacar la horizontalidad del fraterno amor humano frente al vertical del amor a Dios.

Esta disposición de las manos que han dejado de ser manoplas de castigo cuenta cómo cada cofradía le encarga (quizás inconscientemente) nuevas funciones a sus cruces. En el arte tradicional observamos cómo se acentúa el cuerpo de Cristo, el guante deja de colocarse; imaginarios brazos extendidos se materializan en dos palmas sangrantes, como observamos en la obra de Leoncio Tineo y … Paucar, entre otros artistas populares.

En la Campaña 2006 del Programa Qhapaq Ñanan, Consuelo Rojas -reconstruyendo la ruta del Chinchaysuyu entre Vilcashuamán y Chincha Alta- verificó que el tramo principal de esta troncal nacida en Vilcashuamán atraviesa transversalmente los departamentos de Ayacucho, Huancavelica e Ica. Justamente el camino inca ingresa a Ica prácticamente debajo de la conocida ruta Los Libertadores. Tal yuxtaposición se bifurca después de pasar Humay: la carretera contemporánea se dirige a San Clemente, en Pisco, y el Qhapaq Ñan enrumba al noroeste. El viejo camino inca pasa por los poblados de Cabeza de Toro, San José, San Regis, Chamorro Bajo, Chacarilla, Verdun, Verdun Bajo, Buenos Aires, Bellavista, La Rivera, Las Magnolias, Sunampe, Paso de Gómez.

Estábamos en un vórtice de antiquísimos caminos: el Paso de Gómez., una gran cruz sobre una peana de tres pasos. Seguimos uno de sus tramos, nos conduce a Huaca Grande, sitio arqueológico rodeado de urbanizaciones, sobre lo más alto del sitio arqueológico hay una construcción actual que sirve de techo a la cruz; el espacio techado es suficientemente amplio como para cumplir alguna eventual ceremonia. Francisco Iriarte escribió sobre esta cruz:

“Situada sobre la cúspide del monumento arqueológico denominado Huaca Grande, en el distrito de Sunampe. Empleando adobes del edificio antiguo se ha construido la peana sobre la que se levanta la Cruz, habiéndose pintado la base de color blanco con cal, es cuidada por una Cofradía que la tiene en bastante buen estado de conservación. Presenta como características especiales un pequeña calavera sobre el aspa de las tibias, dos escaleras, la espada más parece un yatagán o un sable por la curvatura extrema de la hoja”

Continuamos el viaje y por un ancho camino sin asfaltar, aparece en toda su belleza la huaca La Centinela. Recordé el relato de José Escudero, joven chinchano, promotor del perro sin pelo y defensor de su acervo:

“La Fiesta del Madero se hace unos 40 años, más o menos. Se dice que anteriormente se realizaba y que los descendientes retomaron la fiesta y comenzó la costumbre de venerar la cruz. La comunidad la llama la fiesta del madero. Comienza con un rosario un día antes en la tarde, en la noche se encienden algunos florecentes evocando el día siguiente, el 3 de mayo. Hay una cofradía con su directiva, esta encargada de la organización: invitar a los miembros, contratar la banda musical, recorrer por los alrededores de las aproximadamente 20 casas, arreglar la cruz y el anda de la cruz pequeña con san Isidro el labrador: es el santo que preside, también conocido como el peoncito, patrono del campo, de la chacra. Cada quien le coloca un óbolo y se persigna ante él. Además en cada casa se coloca una cruz más pequeña, muy colorida que participa en la fiesta. Te da la sensación de cómo los antiguos chinchas veneraban a su dios tutelar chinchaycamac y todos compartiendo la fe en la cima; la gente en el recorrido comparte contigo alguna preparación de comida y te invita de la sangre que emerge de su tierra: la cachina, que es el jugo macerado de la uva. Todo termina en una fiesta hasta la noche”
En Chincha se celebra la fiesta en algunas cruces, con participación de la comunidad, en otras sólo se adornan. Sólo en La Centinela se realiza la fiesta en la huaca. El Instituto Nacional de Cultura ya no quiere que la gente suba porque causa deterioro pero es falso porque nosotros cuidamos la huaca durante todo el año, estamos atentos cuando vienen turistas. Es muy difícil erradicar la costumbre, nuestra devoción es fuerte; la gente es respetuosa de su patrimonio. Espero que podamos conversar con las autoridades al respecto porque la prohibición afecta nuestra cultura viva”
La Centinela forma parte de un entorno arqueológico importante. A lo lejos vemos otras huacas. Estamos cerca de la huaca El Cumbe, con su cruz en la cima, más allá, a la distancia, cerca al mar, vemos la cruz de la Huaca Alvarado. Hay trabajos arqueológicos que justamente han buscado en estos centros urbanos los indicios de los diez mil mercaderes, diez mil labradores y diez mil pescadores señalados en las crónicas investigadas por María Rostworowski:

“Según el interesante trabajo de Dorothy Menzel y de John Rowe (1966:67, 68), parece que el complejo arquitectural más grande e importante se encuentra agrupado alrededor de la ‘Huaca La Centinela’, junto con ‘La Cumbe’ y a la cercana ‘Huaca de Tambo de Mora’, hechos que sugieren un gobierno altamente centralizado. Los datos sobre la cerámica muestran la existencia de un tipo netamente chinchano, diferente al de Ica, y de los demás valles excepto por una parte colindante del valle de Pisco que, posiblemente, estuvo durante un tiempo subordinado al de Chincha. La concentración de las estructuras y cerámicas Inca alrededor de la Huaca La Centinela, indican que fue también el centro administrativo cuzqueño, cuando este valle entró en la órbita del dominio serrano. Concluyen Menzel y Rowe que Chincha gozó efectivamente de un corto período de poder local y de prestigio durante mediados del siglo XV, que lograron mantener durante el incario” (Etnía y Sociedad. IEP, 1977, pág. 108).

Este famoso estudio de Rostworowski obliga a lecturas arqueológicas, sé que el Instituto Andino de Estudios Arqueológicos investiga en esa zona influido por Dwight Wallace que, entre 1957 y 1959, realizó un reconocimiento del valle de Chincha. Un plano del proyecto Investigaciones arqueológicas en el valle de Chincha (1995-1996) del INDEA recopila 177 sitios del período Chincha-Inka. Centros urbanos principales y menores, complejos administrativos y sitios de ocupación se concentran en torno a los ríos Matagente y Chico: característico de Chincha es la red de acequias que modifica el paisaje del valle. Visto en el mapa del Instituto Geográfico Nacional se observa una densa malla de canales, acequias y reservorios.

La hora avanza y no queremos irnos de Chincha sin visitar la cruz del cerro Chinchaycamac. Avanzamos por la carretera, con Walter Hupiú hacemos un recuento de lo fotografiado: una cruz en la playa, Lurinchincha; la festiva, en el corazón del Guayabo, La Estrella; la ordenadora de espacio, la cruz de camino del Paso de Gómez; las de los caminantes, la que protege, la que indica un hito: la cruz del Padre Guatemala en Salto de la Liza, la de la Pampa de Larán y la otra camino a Grocio Prado; las ubicadas en los sitios arqueológicos: La Centinela, El Cumbe.

Por fotografiar las contiguas a los conglomerados urbanos habíamos pasado de largo las del interior de los poblados, salvo La Estrella del Guayabo. Justamente, la cruz del cerro Chinchaycamac era la última opción para cerrar el día y allí estaba. Delicada, esbelta, sin un solo símbolo de la Pasión, a lo lejos pareció una cruz emplumada. Iriarte la describe:

“Se encuentra en la cúspide del cerro Chinchaycamac, en el distrito del Alto de Larán y no lleva ningún elemento. Con motivo de la festividad de las Cruces se le adorna con listas de papel de color blanco. Es un madero simple sujetado con piedras rústicas. El cerro Chinchaycamac es la residencia del espíritu tutelar de los antiguos Chinchas, donde se manifestaba su oráculo. Un sector del cerro presenta una serie de modificaciones estructurales en la roca como consecuencia de la acción del viento y las arenas que ha creado un pequeño bosque de rocas, con formas curiosas y oquedades que producen sonidos dispares al movimiento del aire. Se trata, en suma, de la Huaca principal de los antiguos habitantes de la zona”

Hay cruces de camino que han cambiado de función, ya no está el viajante que echa al aire una pestaña o ceja, que coloca una ofrenda a los pies de la apacheta. Hoy los poblados han crecido y las distancias entre unos y otros se han acortado. Coligo -al observar las modificaciones arquitectónicas del entorno de las cruces de la Pampa de Larán, la Pampa de Hijaya y la del camino a Grocio Prado- que estas otrora cruces de camino tienen nuevos usos. Se han convertido en espacios cercados, en tránsito a cultos católicos oficiales.

Atardece. Mientras el camino negrea interminable, la niebla de las estribaciones andinas a mi derecha se oscurece. A la izquierda, el sol bebe en las aguas… Hacia adelante, la aguja de la panamericana Sur apunta hacia la noche. Paisaje cartesiano que nos desplaza en permanente tránsito en cruz. A gran velocidad nos alejamos de Chincha, queda en la memoria el circuito de cruces: la colorida cruz de La Estrella, aquella saludando a la vida en Lurinchincha, la de camino que perdió su condición de apacheta y ahora congrega feligreses como en una parroquia, con púlpito y bancas. También, como un lucero ancestral, la de Chinchaycamac, sólo vestida con papel blanco… de pronto, timbra el celular: es Soledad Mujica, directora del Museo Nacional de la Cultura Peruana, pregunta cómo salió la comisión, si acaso el tiempo alcanzó. Así, en escasos segundos, transitan siglos de imágenes entrañables, imposibles de verbalizar en unas cuantas palabras; sólo atino a responderle: felizmente bien, hay buenas imágenes.



Fedora Martínez
2007

16/1/09

el arte tradicional peruano visto por Luis E. Valcárcel

Las artes populares en el Perú


Luis E. Valcarcel

1950


I. El arte antiguo

La historia del arte peruano precolombino es universalmente conocido por la obras maestras que se exhiben en los principales museos del mundo: sus tejidos y su cerámica no tiene rival. La arquitectura incaica ha empleado la piedra con suma perfección: hoy mismo puede ser admirada en los monumentos del Cusco y otros lugares del Perú.


II. El arte colonial

Estas artes, secularmente prestigiosas, no se han extinguido. continuaron, en cierta medida, bajo el dominio español, adquiriendo nuevas técnicas de origen europeo; en platería, de modo especial. Los indios y los mestizos fueron los artesanos y los artistas del Virreinato (siglos XVI al XIX); ellos levantaron las catedrales y las alhajaron con sus pinturas y esculturas, su ebanistería dorada a fuego y sus joyas de oro y plata: Dos escuelas de pintura hubo por aquellos tiempos en la América del Sur: la del Cusco y la de Quito.


III. El arte actual

Los cambios sociales y políticos limitaron la actividad artística del pueblo. La Iglesia no fue ya tan poderosa que pudiera mantener el antiguo ritmo de producción. Los indios y mestizos se refugiaron en las artes menores: tejieron sus propios vestidos y fabricaron su cerámica utilitaria. No había ya quien demandara ricas telas y bellos vasos. Desapareció la rica ofrenda a los dioses y a los muertos. No se edificó más con pulida piedra.


IV. La habilidad artística

Pudo fundadamente pensarse que el pueblo indio había perdido su antigua habilidad y que de sus manos no saldrían ya tan finos productos como en su siglo de oro. Había que conformarse con los objetos a veces rudos pero siempre ingenuos en que espontáneamente vaciaba su espíritu creador. Claro que eran bellos, pero no tenían la calidad suprema de aquellos que el arqueólogo extrae de las tumbas precolombinas. Más he aquí que se presenta la oportunidad de comprobar la presunción. En Lima se funda un taller de tejedores indios con sus propios primitivos telares. Lo dirige Mr. Truman Bailey, conocedor profundo del arte textil peruano antiguo. Poco tiempo después aparecen tejidos con la misma técnica y la misma perfección! Los indios no la habían olvidado! Estaban allí, esperando el momento de reaparecer. Yo mismo hice la experiencia en el Cusco, mandando restaurar un muro incaico semidestruido. Los albañiles indios lo hicieron tan admirablemente que hoy no se percibe nada que indique reconstrucción alguna. siguen, pues, dominando la técnica de la piedra.


V. Riqueza de las artes populares

El Perú tiene una riqueza extraordinaria en artes populares. No sólo cada región geográfica sino cada provincia y distrito -que son las divisiones mínimas del territorio- tiene sus propios vestidos. Sólo de la indumentaria peruana se podría formar un gran museo. Si de las artes plásticas pasamos a la música y a la danza, puede afirmarse que hay millares de cantos y centenares de bailes que tienen su ocasión y su lugar incofundibles.

Naturalmente que toda esta inmensa producción no ha sido una ni invariable; no puede decirse que cantos, danzas, vestidos son los mismos de la época antigua:han cambiado mucho, pero manteniendo su carácter indígena. Aún los elementos españoles absorbidos sufren completa transformación, como ocurre con la “montera”, un sombrero de España que ha recibido en el Perú las más variadas y curiosas modificaciones. Igual ocurre con instrumentos musicales como el arpa y la guitarra.


VI. Los problemas

Pero todo este gran patrimonio artístico del Perú corre los mayores peligros si no son oportunos los consejos que demandamos de los expertos. Y es en este terreno que pedimos ayuda a Unesco. Tenemos que salvar en lo posible esta rica y original herencia, al mismo tiempo que educamos al pueblo indio.

He aquí una somera enumeración de nuestros problemas,muchos de los cuales son seguramente comunes a otros países:

  1. El turismo está exigiendo producción abundante y rápida,lo cual significa “producción en serie”.
  2. La técnica europea (torno de alfarero, telar a pedal, máquinas, anilinas,etc) penetra con creciente intensidad, en desmejora evidente del producto artístico.
  3. Están siendo reemplazados los motivos decorativos propios del arte vivo con imitaciones de modelos arqueológicos o estilos extraños.
  4. Las ingenuas formas de la flora y la fauna locales con figuras exóticas de leones o de plantas europeas.
  5. El canto y la danza indígenas, convertidos en espectáculo, se modifican para estar al gusto del público, introduciéndose graves adulteraciones.
  6. El arte popular tiene dos enemigos dentro: el propio indio que comienza a considerarlo como signo depresivo de su inferioridad social, y el hombre no indio, que desprecia dicho arte como expresión de la plebe. Uno y otro prefieren lo importado, como índice de civilización; uno y otro son decididamente influidos por la radio y el cine.

VII. Educación y arte popular

El problema fundamental está planteado así:

Si la educación es un instrumento para trasmitir la cultura occidental, en qué medida puede abstenerse de hacerlo, para reconocer la vigencia de ciertos patrones de la gente iletrada.

Tratándose de las artes populares que, como muy bien se ha dicho, son como una válvula de escape emotiva, convendría saber en qué proporción deben ser aceptadas como materia educativa sin contrariar el propósito unificador de la enseñanza, llámese Nacionalismo u occidentalismo.

Otra cuestión capital es convencerse de que el iletrado realmente ama su arte o está deseoso más bien de olvidarlo y adoptar el de los Señores, el de la “gente civilizada”.


VIII. Abandono del traje indígena

Un ejemplo muy sugestivo es el del traje. En el Perú el indio va abandonando rápidamente su indumentaria tradicional. En el gran movimiento igualitario, el indio comprende que su traje típico, lo señala desfavorablemente. Por el traje todos saben que él es un indio, es decir, un ser inferior. Vistiendo como los demás, el indio escapa a esa marca infamante. El tejido para vestir, cotidianamente lo siguen fabricando los indios pobres, los campesinos de las tierras altas y aisladas de la sierra peruana. En los valles ricos y en las ciudades, el indio no teje más su propia ropa. La compra hecha.


IX. Economía y arte

El planteamiento del desarrollo popular como una fuente económica para mejorar el nivel de vida del indio, es acertado. Gran parte de la población india está compuesta de agricultores. En el tiempo libre que deja el trabajo del campo, el indio, como en la época precolombina, puede producir en las industrias caseras y en las artes menores, con positivo beneficio.


X. Organización en favor de las artes populares

El Perú, para apoyar el desarrollo de las Artes Populares, cuenta con la organización y medios diversos siguientes:

  1. El Museo de la Cultura Peruana, recientemente fundado (1946) con sus Institutos de Arte Peruano, Estudios Etnológicos y Estudios Históricos. Está actualmente formando sus colecciones. Ha realizado ya tres exposiciones: a) de platería; b) de máscaras; c) del mate (lagenaria). Ilustrada con escenas de la vida del pueblo. Ha comenzado a recopilar la música, el canto, las leyendas, fábulas y cuentos. Emplea el aparato grabador de discos y las máquinas fotográfica y cinematrográfica. En cooperación con la Universidad de Lima y con entidades científicas norteamericanas está realizando trabajos etnológicos en distintas regiones del país.
  2. El Departamento de Folklores de la Dirección de Educación Artística (Ministerio de Educación Pública), con la ayuda de miles de maestros en toda la República, está recogiendo todo el material folklórico: organiza sus archivos y ha comenzado la publicación con un tomo sobre mitos, leyendas y cuentos.
  3. El Instituto de Etnología de la Universidad de San Marcos de Lima (Facultad de Letras) imparte la enseñanza, prepara sus investigadores y realiza estudios en el campo. Está formando sus archivos.
  4. El Instituto de Artes Manuales del Ministerio de Fomento promueve la producción y en sus talleres perfecciona al artesano en platería, tejido, cerámica, trabajos en madera. Funciona en Lima y pronto en el Cusco.
  5. La Escuela de Arte Regional del Cusco trata de que surjan las actividades de la tradicional platería cusqueña, la tejeduría, el tallado en madera y la alfararía.
  6. La Escuela Indigenista de pintores peruanos -que tiene a su cargo el Instituto de Arte Peruano- realiza exposiciones de sus obras inspiradas en el arte popular.
  7. El Comité Interamericano de Folklore tiene su sede en Lima. Es organismo integrante del Instituto Panamericano de Historia y Geografía.
  8. El Museo Nacional de Arqueología es uno de los más ricos del mundo y es muy visitado, para admirar el arte indio precolombino.
  9. El Instituto de Arte Peruano ha comenzado a publicar sus cuadernos de Arte Popular. El primero trata de “El toro en las artes populares”.
  10. El conservatorio Nacional de Música ha inaugurado una Sección para la Música Popular Peruana. Existen sociedades que cultivan la danza.
  11. El Estado va a publicar la rica recopilación de música peruana del folklorista Daniel Alomía Robles.
  12. Periodicamente se realiza festivales de música, danza, canto y trajes regionales, (en Lima el 24 de junio, en el Cusco la semana del 24 al 30 del mismo mes).
  13. El turismo y la moda en las clases superiores peruanas que coleccionan objetos de arte peruano impulsa su producción. Existe la Corporación Nacional de Turismo.
  14. Las ferias se desarrollan con demanda creciente en el arte popular.



Luis E. Valcarcel. “Las artes populares en el Perú”. en: Protección y desarrollo de las Artes Populares. UNESCO, 1950.


La UNESCO editó con el título”Protección y desarrollo de las Artes Populares”, un volumen de 45 páginas que contiene los informes presentados por expertos que en octubre de 1949,se reunieron en París, con el fin de llevar a la práctica la resolución 3.241, adoptada por la Tercera Reunión de la Conferencia General de la Unesco. Esta resolución encargó al Director General que en cumplimiento de la misión del Centro de Intercambio de Educación en el dominio de la Educación Fundamental “recogiera y distribuyera informaciones sobre la protección y el desarrollo de las artes indígenas”



25/8/08

Josefa Nolte: Lo efímero y eterno del arte popular y las artesanías


La palabra arte deriva del latín ars que significa destreza, dominio técnico y es importante ser fieles a esta definición para entender que todo artistas es ante todo un buen artesano por el dominio técnico que requiere en el oficio para poder plasmar su creatividad.
El artesano ejerce una especialidad en la que se requiere la destreza técnica para producir formas repitiendo patrones de un repertorio tradicional que es de conocimiento de todos y que satisface necesariamente a una comunidad. El arte en cambio requiere además de la destreza el componente de la creatividad y de la unicidad.
El artista popular es mucho más creativo que el artesano, su trabajo también se enmarca dentro de lo utilitario, pero es más libre a pesar de que, igual que el artesano, tiene que responder al gusto de una comunidad con patrones establecidos. La belleza es más adjetiva, es un valor agregado que podría ser retirado sin perjudicar el soporte sustantivo. La utilidad del objeto prevalece.

El arte popular y las artesanías están estrechamente ligados, uno alimenta al otro permanentemente y por ello son dos actividades que no se pueden desligar.

Otro concepto importante de revisar es la tradición o lo tradicional, pues lejos de ser conceptos estáticos son muy dinámicos, están en permanente construcción o desconstrucción. Aquello que fue tradicional puede dejar de serlo para dar paso a nuevas formas. Valga de ejemplo la conocida cerámica de Chulucanas (Piura) que de cántaros y tinajas para chicha se convirtió en las hoy tradicionales esculturas que representan a hombres y mujeres realizando diversas actividades cuya característica más notoria son su formas redondas que evocan a las pinturas del pintor colombiano Botero.

Si bien es cierto que estas esculturas utilizan las antiguas técnicas del paleteado y la cocción con reducción de oxígeno para lograr la coloración oscura, las formas y el uso y los usuarios de estas piezas son nuebos pues aparecieron recién en la década de 1970 y es posible establecer su evolución e identificar a sus creadores a pesar de que hoy todo el pueblo de Chulucanas las produce y recrea.

Otro ejemplo son los mates burilados de Cochas Chico y Cochas Grande (Junín) que en la década del 50 importaron de Ayacucho la técnica del burilado, para convertir los platos y azucareros tradicionales en los mates decorativos que representan escenas con la misma técnica del buril, pero que han modernizado la tecnología e incorporado variantes logrando una diversidad de estilos y funciones: pintado, teñido, quemado y fondeados. Estos mates que satisfacen principalmente la demanda de un mercado turístico son hoy uno de los objetos que se reconocen como la artesanía tradicional peruana.

La extraordinaria diversidad geográfica del territorio peruano ha propiciado que las diferentes sociedades que a lo largo de la historia han vivido en este territorio desarrollen gran cantidad de técnicas para aprovechar las materias primas que la naturaleza les ofrecía para resolver sus necesidades básicas de alimentación, abrigo y protección. La cultura material, como producto de la interrelación del hombre con el medio ambiente, es la manifestación más tangible de la vida de las sociedades, por haber estado siempre estrechamente ligada a las materias primas del entorno y a las necesidades que priorizaron los hombres y mujeres de cada sociedad. El desarrollo de sociedades con organizaciones complejas permitió la especialización de los productores y el intercambio, enriqueciéndose de esta forma la diversidad.

Las culturas regionales, así como las panandinas, dan cuenta de ello a través de las valiosas colecciones de objetos que han podido conservarse hasta nuestros días, mostrando no sólo la destreza de sus productos, si no la diversidad de formas y motivos desarrollados en cada una de sus manifestaciones. Existen hasta hoy elementos iconográficos específicos a los estilos regionales y elementos a los que podríamos llamar peruanos.

Si bien es cierto que artesanía y arte popular se siguen produciendo en todo el Perú, sólo un porcentaje está destinado al autoconsumo o al trueque; el otro porcentaje está destinado al autoconsumo o al trueque; el otro porcentaje está hecho con fines de intercambio comercial y es este caso existe un mayor grado de especialización pues estos productos ya pueden calificar como mercancías.

En el Perú, la actividad artesanal contribuye con menos del 1% al PBI y se estima que brinda trabajo a más de tres millones de personas sin contar a aquellos que producen artesanía en forma complementaria a sus actividades principales, casos de los agricultores y pastores.

Resulta interesante comprobar que en aquello lugares en los que florecieron antiguas culturas hoy encontramos mayor concentración de producción artesanal, tal es el caso del Sur andino que abarca los departamentos de Puno, Cuzco, Huancavelica, Abancay, Arequipa, Ayacucho y Junín.

El fenómeno migratorio hacia Lima y otras ciudades principales se inició en la década del cincuenta y se acentuuó en la de los ochenta, por los problemas de violencia, ha concentrado a gran cantidad de artesanos en los suburbios de Lima. Éstos han adaptado su producción a las necesidades del mercado: utilizando las materias primas que la ciudad les ofrece, incorporando nuevas tecnologías e inclusive adaptando las formas al gusto de sus nuevos usuarios, sin embargo mantienen un lejano sabor de las cosas que producían en sus respectivos pueblos.

Son muchas y muy diversas las especialidades artesanales que se han desarrollado en el Perú a lo largo de la historia: textilería, cerámica o alfarería, la orfebrería (que incluye la joyería), imaginaría (máscaras, retablos e imágenes), pintura, cantería, cerería, talabartería y hojalatería por mencionar las principales.

En este documento trabajaremos cuatro especialidades: textilería, cerámica y mates burilados por las razones ya expuestas y la imaginería por lo que ha significado en cuanto a la iconográfía y al imaginario de los pueblos.

...continuara

19/8/08

Estudios de arte tradicional peruano

Arte popular en el Perú: los mates (calabazas) burilados de Cochas
Temas costumbristas y narrativos de una colección privada


Claude Auroi
Geneviève Auroi

Introducción

El arte de los mates burilados viene siendo descrito, al menos desde los años 1930 (Jiménez Borja y Colan Secas, 1943). Luego el escritor José María Arguedas también se dedicó al tema (Arguedas 1956, 1977 y 1981) así como José Sabogal (1932 y 1945) y varios antropólogos en los años 70 y 80 /Spahni 1969 y 1970, Orellana 1979, Stastny 1979, Salas 1987).

Las calabazas, frutas de una planta de la familia de las cucurbitáceas (Lagenaria vulgaris), se utilizan desde tiempos inmemoriales en la región andina como utensilios, recipientes y objetos decorativos. Julios Bird (1964) encontró fragmentos en Huaca Prieta, en el norte del Perú, con una edad aproximada de 1950 años a.C. También existen testimonios en la cultura Paracas Cavernas (Kroeber 1949), en el sur del país, así como en varios valles del centro (Spahni 1969:22-23).

El nombre de “mate” viene del quechua, como nos dice el padre Bernabé Cobo (1653): “llamase esta calabaza en la lengua quechua mati”. Los mates servían para múltiples usos, como vasos, platos, azucareros, recipiente para hojas de coca y alimentos, cántaros, flotadores de barcos, etc.

En la Sierra el arte del mate se ha desarrollado mucho desde la colonia, particularmente eb Ayacucho, Mayocc (Huancavelica) y el valle del Mantaro. El centro de Cochas Grande, a 6 Km. de Huancayo, es conocido desde el fin del siglo pasado, y sus productos se venden extensamente en el mercado ferial de Huancayo, así como en Lima.

Varias familias trabajan los mates para venderlos, algunos fabricando un gran número para el turismo, con motivos decorativos simples, como aves, o figuras antropomorfas. Al contrario, son pocas las familias que se dedican a la decoración de mates finos, una de ellas la familia de Agustín Poma que se presenta aquí comprende 28 piezas buriladas entre los años 1984 y 1987.

Materia, técnica, formas, colores y motivos

Materia prima

La calabaza o mate crece en la costa del Pacífico, en clima cálido. Para crear mates decorativos, los artesanos de Cochas utilizan calabazas provenientes de la región del Norte, del departamento de Lambayeque, o de Chincha al sur de Lima. Los mate deben estar sin fallas y de una calidad “suave” para facilitar el trabajo del buril.

La adquisición de materia prima es difícil. Las calabazas se producen en zonas lejanas y los comerciantes las venden a los artesanos a precios cada vez más elevados por su costo de transporte. También la producción es pequeña. Son muy pocos los agricultores quienes producen calabazas.

En Cochas, los comerciantes traen los mates de la costa por camiones. Venden primero a los “poderosos”: los grandes talleres que compran en cantidad para hacer el mate “así no más”, es decir, en forma rudimentaria.

A los artesanos que practican el mate fino, les queda el resto. La cuestión de la materia prima es muy importante. Hemos notado que preocupaba mucho a los Poma, quienes por falte de inversiones no podían almacenar y responder a la demanda de mates burilados.

Además del mate, como materia se necesita papel de periódico para hacer ceniza para el fondo negro, aceite comestible y trapos para sacar el brillo.

Formas

Los mates son de formas variadas. Cada pieza tiene un nombre caracterizando sus propiedades.

Los mates son denominados según sus formas (Salas 1987:147):
· La “lapa”, de base ancha
· El “huiro”, de configuración oval
· El “puru”, de gran volumen circular

Se clasifican en pequeños (hasta 10 cm. de alto), los medianos (hasta 25 cm.), los grandes (a partir de 25 cm.).

También existen otras clasificaciones, como las de Sphani (1969: 58-60), quien distingue:
· El puru hembra o azucarero, de forma redondeada u oval
· El poto o pucu, redondo aplastado
· El puro, calabaza alargada

En esta presentación adoptamos una clasificación basada primeramente en la talla de la calabaza:
· Grande: más de 15 cm.
· Mediana: de 10 hasta 15 cm.
· Pequeña: menos de 10 cm.

En cuanto a la forma distinguiremos entes:
· Pucu (redonda),
· Azucarero (redondeada u oval ligeramente alargada),
· Puro (muy alargada).

La grabación

El instrumento utilizado para grabar es el buril. Se venden buriles de fábrica en las tiendas, pero el buril utilizado por los Poma es “hecho en casa”. Se trata de un clavo de acero al cual han puesto un mango tallado en madera.

Posición

Para grabar el artesano no tiene lugar fijo. Se sienta al sol: en el campo o en el patio. Con una mano el mantiene el mate, de la otra graba. La posición inclinada no es confortable. El trabajo de miniaturista más el esfuerzo mental necesario para crear las escenas resultan cansadoras para el grabador quien trabaja muchas veces durante horas sin parar.

Técnica

Hay dos técnicas reconocidas a nivel local, una catalogada como de “hacer trabajos finos” y la otra “trabajos así nomás”. Los “trabajos que no se consideran finos son aquellos que tienen figuras grandes, los cuales, según dicen, son fáciles de ejecutar. Sin embargo, algunos artesanos entrevistados afirman que cuando uno se acostumbra a realizar trabajos “finos” (figuras pequeñas) no pueden hacer trabajos de inferior calidad, pues les lleva más tiempo y esfuerzo” (Luna Ballón et al. 1983:159).

Dentro de este proceso técnico entran también procesos de carácter cognitivo. Como lo escribe María Angélica Salas (1987:147):

Para comprender cabalmente cómo se burila un mate tenemos que tener en cuenta las fases siguientes:
a) selección de la materia prima adecuada al tema y al estilo de la representación
b) la inspiración
c) la composición gráfica y narrativa
d) el acabado

La técnica básica con que se decoran los mates son la ejecución de diseños con un instrumento punzante, o un lápiz. En seguida, con un buril estas mismas líneas son reforzadas en profundidad y grosor. Para diferenciar aún más las figuras del fondo, esto es o rayado con trazos delgados y paralelos, como en el sombreado de un grabado en cobre, o desbastado integralmente creando un fondo con textura mate distinto al terminado brillante de la piel del fruto (Stastny 1981: 136-137).

Las variaciones en las técnicas de grabar mates son de tres estilos

Fondo negro: las partes grabadas son frotadas con ceniza negra.
Quemado o pirograbado: las superficies son trabajadas con tizones.

Finalmente, en las zonas que se desea sombrear para hacer resaltar el efecto del dibujo, se les aplica superficialmente un tizón ardiente. El calor tuesta el exterior del fruto y según la intensidad de la combustión y la presión ejercida se obtiene una gama variada de tonalidades, desde ocres anaranjados hasta marrones profundos, casi negros. (Stastny 1981: 136-137).

Teñido: el mate se tiñe con agua y anilinas, después se frota con talco y cal a los dibujos grabados. Los mates finos son trabajados con la técnica del fondo negro o de teñido. La primera técnica es más fiable porque hemos notado que con los años el talco se va haciendo perder una parte de la plástica de la obra.

Se consideran mates finos (denominación local) los de fondo negro y los teñidos, los cuales se prestan para realizar dibujos pequeños y escenas más complejas. Los mates quemados presentan generalmente motivos más simples, pues sus figuras son mucho más grandes y representan reiteradamente hombres y mujeres ejecutando una danza (huaylas, en la mayoría de los casos). (Luna Ballón et al. 1983:166).

Técnicas practicadas por los Poma

Angélica y Agustín usan la técnica de fondo negro. Primero se lava el mate con un poco de agua. Se seca al sol. Los Poma no hacen un diseño con lápiz y otro instrumento sino que graban directamente con el buril.

El trazado del buril aparece de color claro. Para obtener el fondo negro, el artista prepara un fuego con papel periódico. A Mano, se frota el mate con esta ceniza mezclada a un poco de aceite. Todo el mate es negro. Después se lava otra vez. Se seca con un trapo. Las partes grabadas resultan negras. Para sacar el brillo el trapo es pasado otra vez sobre la superficie. Los dibujos resaltan de color natural mientras las partes talladas se quedan negras permanentemente.

Actividad económica

La técnica se transmite de padres a hijos e hijas. Procediendo de la familia Poma Osores (los Osores son citados como una de las familias de las más creadoras). Agustín Poma aprendió desde la tierna infancia a manejar el buril. Angélica se perfeccionó con él. También sus hijos han practicado el buril ayudando a sus padres.

Hay que precisar que esta actividad artístico-artesanal es solamente una parte marginal de las actividades de la familia Poma, que básicamente son campesinos minifundarios de la Comunidad de Cochas Grande. Pero su actividad y estilo de vida están sublimados por el arte del mate.

“Las paredes del mate vienen a ser como el lienzo sobre el cual dibujan las crónicas lugareñas revelándonos las formas de vida y costumbres de un pueblo” (Jorge Benuy, 10 de julio 1984. El Comercio, Lima)

Estilo Poma

Con muchos años de práctica, los Poma han logrado un nivel artístico de primera clase, un estilo propio traducido por características de miniaturización y de precisión. Su destreza y habilidad les permiten lograr trabajos excepcionales. Por lo que hay que destacar sus capacidades creadoras y así afirmar que merecen ser calificados no de artesanos sino de artistas.

Sus creaciones se caracterizan por tener figuras de la más pequeñas de perfecta ejecución. Todos los espacios de la superficie del mate son valorizados. Es preciso considerar que el alto número de dibujitos sobre un plano de superficie reducida lleva a un trabajo con figuras muy pequeñas. Los personajes difícilmente exceden un centímetro de alto, mientras que las cara de las personas se sitúan entre 2 y 4 milímetros de anchura. Esta miniaturización está acentuada por la proliferación de elementos gráficos, seres humanos por cierto, pero también animales, campos, árboles, casas, herramientas, utensilios, en fin todo el conjunto de elementos de la vida de los indígenas andinos que viven en pueblos.

Los motivos entre ellos hacen aparecer una coherencia sorprendente. La originalidad de sus creaciones es además apoyada por una gran maestría en el trazado de la grabación. Los elementos gráficos son combinados y ordenados es escenas, que a su vez se siguen una tras otra para contar una historia secuencial.

Cada mate procede de un tratamiento original y es creación única. Cuando el mismo tema es tratado varias veces, las escenas repiten algunos motivos pero nunca se copia. La historia es básicamente la misma per los dibujos, el orden de las escenas, los actores varían.

Composición cinética

“El espectador debe saber leer la composición cinéticamente, haciendo girar el objeto en la mano e interpretando una a una las imágenes a medida que se presentan a sus ojos, a la vez que las relaciona con las que vio anteriormente”. (Stastny 1981: 141)

Story-board

Las obras se Poma se aparentan a la técnica del documental. El buril cuenta historias haciendo desfilar las escenas una después de la otra. Cada una con sus actores, animales y decoración.

Lo sorprendente es que cada escena es a la vez completa como si fuera una imagen sola y al mismo tiempo se integra en el todo con una coherencia admirable.

Imágenes y textos

Sobre cada mate las imágenes están relacionadas por números a textos grabados en la parte inferior de la calabaza (por ejemplo el texto 1 corresponde a la imagen 1). Se puede comparar al “story-board” de un documental.

Los textos describen las actividades y cuentan la historia con palabras simples en una forma lacónica breve, porque se debe resumir mucho sobre una superficie muy restringida como el fondo del mate. Las imágenes, al contrario, ofrecen informaciones excepcionalmente ricas. Cada centímetro merece una atención particular. Todos los detalles son presentes: los vestidos de los actores: ponchos, sombreros, mangas largas o cortas, polleras, encajes, etc ...; los utensilios de la cocina, las herramientas del campo, objetos de la iglesia, en la fiesta, etc.

Primer plano del relieve

En esta organización cinética, se nota también la utilización del primer plano. Por ejemplo en el mate titulado “construcción de casa” de Agustín Poma (fotos 5,6,7,8), las escenas desfilan desde la preparación del adobe hasta la fiesta de inauguración de la casa, gravadas en la superficie redonda central. Al contrario, en la parte superior estrecha son grabados en una organización jerárquica, según las etapas de la construcción de la casa, todos los instrumentos: primero las herramientas del albañil y de otros artesanos y finalmente los instrumentos de música y las ollas utilizadas para el día de la inauguración de la nueva casa.

En la historia de “la siembra del maís” de Angélica de Poma, los objetos campesinos aparecen como imbricados en un fondo de decoraciones de inspiración vegetal de hojas, tallos y flores. Así, al lado de las escenas realistas, el diseño ornamental -minuciosa decoración- se integra con las figuras y constituye un espacio para dejar libre la imaginación y escapar un rato a la realidad.

Expresiones

Si en la mayoría de los grabados de mates, la expresión es bastante terna, en las obras de Poma, las caras son muy expresivas. Las miradas que se hacen los compadres hablan. Los gestos también son elocuentes. Cada personaje tiene un papel bien determinado, como actores en un escenario. Las expresiones de los personajes riéndose, sufriendo, bailando, guiando la yunta traducen los sentimientos de pena, de alegría, de miedo, etc. Esas descripciones son llenas de humor, de agudo sentido de observación de la vida.

Todo eso hace que él que mira el mate esté en plena comunión con el autor y su mundo. Gracias a su creatividad los creadores nos permiten entrar en su mundo y descubrir otros universos y compartir sentimientos muy fuertes como los vehiculados por el nacimiento, el sufrimiento, el amor, la alegría o la muerte.

Escenografía – decoración

En la mayoría de las piezas, la naturaleza sirve de decoración.

En el suelo los dibujos traducen sutilmente: el barro, los campos de hierba, de papas, de maíz, los huertos, el bosque.

En el fondo: las plantas, flores, ichu (herbácea andina), árboles y demás para cuadrar cada imagen: bosques, piedras, barreras, etc. Casi cada escena es complementada por la decoración.

El movimiento

Las escenas se suceden desencadenándose en forma espirálica las unas tras las otras, de arriba hacia abajo, o al revés. El espectador tiene que hacer girar el mate para ver desfilar las escenas y seguir paso a paso el orden del escenario. También tiene que referirse a cuadritos minúsculos numerados que sirven a la vez de referencia para el texto y de orden en el desarrollo de la historia.

Los movimientos de los actores, de los animales y de la naturaleza nos guían también de una etapa a la otra.

Temas de la colección Poma

Primero hay que precisar que la realización de las piezas se hizo según el proceso de intercambio entre el “cliente” (los autores de esta presentación) y los creadores productores. Eso es muy importante de comprender dado que no hubo intermediario comercial entre las dos partes, y que se creó con el tiempo una relación de confianza y reciprocidad, con visitas alternadas en Huancayo y Lima, y facilitación de la venta de mates a otros aficionados. Esta buena y seguida relación permitió que el interés específico que teníamos en temas particulares de los campesinos huancainos fuese tomado en serio por los creadores, que trataron de incorporar nuestra preocupación en sus obras.

La colección comprende mates de varios tamaños, desde piezas de 7 centímetros de diámetro hasta 15 centímetros, los dibujos propiamente dicho realizándose en una banda de 3 a 7 centímetros de altura. Las formas son varias, desde casi redondas hasta muy alargadas. En unos mates las escenas son bien separadas la una de la otra, con líneas de separación, mientras que en otros existe una continuidad completa entre la escena, elementos de la naturaleza o del ámbito cotidiano, formando una decoración sin barreras.

El número de escenas fluctúa también, según el tipo de historia y el tamaño del mate. En unos casos los dibujos particulares sobrepasan los cuarenta mientras que en promedio se sitúan alrededor de 30.

Los temas de la colección se pueden llamar costumbristas y narrativos, siguiendo la definición esbozada por María Angélica Salas (1987: 96 sq). Pero la distinción entre los dos tipos de mates no es siempre saliente, apareciendo pautas costumbristas en las narraciones y elementos técnicos o materiales en la descripción de costumbres. Se podría decir, si se quiera llegar a una categorización más rigurosa que los mates narrativos refieren a procesos de producción o de construcción, como el cultivo del maíz y de la papa, o la construcción de una casa, mientras que los mates costumbristas refieren a elementos más inmateriales como ritos, creencias, hábitos. Los mates que hablan de grandes etapas de la vida, el nacimiento, el matrimonio, el entierro, la curación de enfermos son de índole costumbrista. No se debe olvidar tampoco que todas las calabazas contienen elementos decorativos, ramos de flores y hojas, a veces al estilo mudéjar. Pero ninguno es de estilo exclusivamente “decorativo”, según la tercera categoría definida por M. Salas. Se podría considerar también otra categoría, con motivos policromados, de la cual existe un mate de la colección Poma.

La colección comprende piezas con el mismo tema tratado dos o tres veces, pero con variaciones en el dibujo y en el texto. Eso significa que el artista no sigue un modelo rígido, pero que deja volar su imaginación, dentro de un marco referencial del cual el sigue solamente los grandes rasgos.

También se notan temas tratados una vez por esposo, y otra vez por la esposa, con también variaciones que son frutos de una visión diferente de género.

Presentación detallada de la temática de dos mates

A continuación presentaremos las secuencias escritas de dos mates, sin alterar la manera de expresar la lengua ni el estilo de los artistas.

Agustín Poma: Teatro

Primera secuencia
1) Los niños pobres van a la escuela a pie y descalzos.
2) Los niños ricos van a la escuela con carros de lujo.
3) Los niños pobres y ricos en la escuela.
4) Niños ricos tienen juguetes.
5) Niños pobres no tienen nada para jugar.
6) Niños ricos pegan a los niños pobres.
7) Niños ricos les humillan a los niños pobres, rompen cuadernos.
8) Profesor les pega a los niños y les humilla.
9) Los expulsan a los niños pobres de la escuela por falta de útiles escolares.
10) Los niños ricos ven televisión.
11) Los niños pobres pastan su ganado.

Segunda secuencia

12) El hombre pobre trabaja en la chacra.
13) Hombre rico trabaja en oficinas
14) Hombre rico vive en casa de lujo con comodidades y tiene carro.
15) Hombre pobre vive triste sin nada.

Tercera secuencia

16) Problemas de religión, el sacerdote hace la misa para los católicos.
17) Los católicos adoran a la cruz.
18) Católicos toman trago.
19) Católicos borrachos.
20) Esposa de católico vive triste de hambre.
21) Católicos pelean borrachos y hacen problemas.
22) Católicos pegan a su mujer.
23) El hombre borracho se queda abandonado solo.
24) Un pastor evangélico convierte al hombre en evangélico.
25) El pastor predica sobre el diezmo.
26) Hombre vende su producto de su chacra.
27) Los evangélicos dan el diezmo al pastos.
28) El pastor se lleva el diezmo.
29) Los evangélicos se quedan clamando a Dios.
30) Da el diezmo a otros pastores todos los evangélicos.
31) Pastor se queda rico con mucha plata y comodidades.
32) Hombre se muere de hambre y se conforma con Dios.

Cuarta secuencia

33) La explotación del hombre por el hombre el hombre rico y sus operarios.
34) El patrón no quiere pagar a sus operarios.
35) Obreros mueren de hambre.
36) El patrón paga al juez para que no haga justicia.
37) Patrón obliga trabajar sin pago.
38) Los operarios trabajan día y noche sin pago.
39) El juez no les hace caso porque está pagado.
40) Policía obliga trabajar.
41) Hombre se muere mal de los pulmones sin tener que comer.
42) La mujer se queda viuda y pide limosna.
43) Los mineros mal pagados.
44) Mineros y campesinos hacen huelga.
45) Los policías con bomba y balas desbaratan la huelga.

Angélica de Poma: La curiosa del campo

1) La concepción de familia.
2) Preparan manta para cargar su bebe.
3) Urden la manta.
4) Tejen la manta.
5) Consultan para comprar oveja.
6) Se va a comprar la oveja.
7) Compra la oveja para el alimento de la señora.
8) Compra la oveja el hombre.
9) Matan la oveja para el alimento de la señora.
10) La señora se siente mal.
11) Hombre se va a contratar una curiosa.
12) Curiosa recibe su consulta.
13) Curiosa se va a atender.
14) Curiosa agarra el pulso a la señora.
15) Curiosa va nacer bebe dice y le prepara.
16) Curiosa le unta la barriga con sus secretos, son sebos de animales.
17) Curiosa soba con manta.
18) Pasa con la serpiente es una creencia en que resbala como la serpiente.
19) Le da caloría con yerbas medicinales.
20) Le da medicina.
21) Controla el pulso para la hora de nacer el bebe.
22) Nació el bebe.
23) Le sirve medicina para que limpia inferiormente (o interiormente).
24) Le lava con yerbas medicinales.
25) Mujer descansa con su bebe le cuidan una noche tomando.
26) Mujer descansa en cama y le sirven su almuerzo.
27) El hombre hace las veces de la mujer.
28) Curiosa recoge las yerbas del campo para bañar a la mujer.
29) Vuelve a la casa del paciente.
30) Hierve la medicina.
31) La bañan a los doce días.
32) Curiosa se va recibiendo su pago.
33) Consulta para buscar padrino del bebe.
34) Se van a buscar padrino.
35) Consiguen padrino del niño y citan para el bautizo.
36) Prepara tino para el bautizo para que agasaja al compadre.
37) Bautiza al niño sacerdote.
38) Padrino saca la orquesta en el día del bautizo para alegrar su familia así termina el costumbre de la mujer campesina.

Comentarios

Las dos historias son bastante diferentes, la primera de contenido político social moderno, mientras que la segunda es de carácter tradicional costumbrista. También hay una diferencia en el tono, o en la visión que está detrás de ambas. En el caso del mate “político” resalta una posición crítica y sarcástica con respecto a los pudientes del mundo, ricos, sacerdotes (evangélicos y católicos), patrones. En el caso de la curiosa del campo todo es harmonía y actos tradicionales, conocidos y practicados desde siglos. La vida tradicional es aceptada porque es la vida de la gente humilde, de los habitantes indígenas del lugar, con sus ritos sagrados. Al revés, la rebelión está detrás de la crítica social a los que rigen el mundo y que no son participantes de la cultura y de la sociedad tradicional, patrones, curas, jueces, pastores evangélicos, los ricos en general. Tenemos acá una manifestación de una posición andina dicotómica muy difundida, que se podría caracterizar, parafraseando a José María Arguedas como los (zorros) de arriba y los de abajo.

Pero esta división se aplica así ferozmente solamente porque no hay intercambio y reciprocidad en el mundo impuesto por la conquista y la colonia a los habitantes indígenas. El cura como el sacerdote se aprovechan del pobre al fin de cuenta, los ricos no comparten, la justicia es fundamentalmente corrupta. Es verdad que la calabaza del “teatro” es particular en la colección, y que normalmente los temas son una descripción fiel y serena de costumbres tradicionales. Pero así resalta aún mas la oposición entre gente considerada como ajena, y gente del lugar.

No obstante, es preciso decir que la vida tradicional es tranquila solamente cuando el individuo miembro del grupo social, el comunero, respeta las leyes establecidas. En caso de transgresión se rompe la felicidad y las personas entran en una situación de conflictos, la solución siendo casi siempre la salida de los transgresores de la comunidad, o la muerte en casos extremos. Por ejemplo en un mate sobre el matrimonio, a los jóvenes amantes se les rehusa el matrimonio y tiene que huir, aunque después de varias peripecias la historia termina bien, con boda y bebé.

Conclusión

La colección Poma de mates burilados constituye un testimonio sobre la “visión de los vencidos” del siglo XX, con relación a la vida de los comuneros tradicionales de la sierra central del Perú. El mate burilado de esta colección tiene una doble expresión, iconográfica y textual, lo que puede considerarse como único en el mundo artesanal y artístico andino.
El relato de historias con doble dimensión permite comprender mejor y el texto de las imágenes , el ejercicio siendo mucho más difícil cuando se trata únicamente de elementos gráficos, como en otras calabazas. La visión expresada en los mates no es una revelación, pero una confirmación de estudios de comunidades hechos por antropólogos desde hace más de cincuenta años. Esta técnica permite seguramente al artista sobrepasar un timidez que él tiene automáticamente frente al científico social que hace preguntas.
Siempre cuando el artista sabe escribir y al mismo tiempo dibujar, él cuenta cosas sin la mirada muchas veces temible de la persona ajena que hace preguntas. El se siente más libre de decir cosas, y tampoco tiene que justificarse. El mate es un objeto antropológico más que etnográfico.
Expresa una continuidad plástica indígena (huanca) desde tiempos preincaicos hasta nuestra era, con adaptación temática y técnica a coyunturas históricas evolutivas. Es también una obra de arte, no solamente una pieza artesanal, pues cada mate es único, diferente de los demás en su expresión.
Fuente
Société suisse des Américanistes / Schweizerische Amerikanisten-Gesellschaft
Bulletin 64-65, 2000-2001, pp. 49-60